El Banco de Inglaterra (BoE, en sus siglas en inglés) ha rebajado este jueves el tipo de interés en un cuarto de punto y lo ha situado en el 4,5%. Es el tercer recorte del precio del dinero en poco más de medio año, pero ha servido de poco consuelo al Gobierno laborista de Keir Starmer, que no consigue sacar a la economía británica de un estado de pesimismo generalizado. El BoE ha arrojado un jarro de agua fría a Downing Street, y a la ministra de Economía, Rachel Reeves, al reducir a la mitad su previsión de crecimiento del PIB británico. De una subida del 1,5% que calculó para 2025 en su informe del pasado noviembre, la autoridad monetaria cree ahora que el crecimiento del Reino Unido para este año será de un raquítico 0,75%.

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