España está recaudando más impuestos que nunca, pero a la vez está perdiendo capacidad a la hora de redistribuir esos recursos entre los hogares para reducir la desigualdad. En el año 2022, mientras todos los ingresos tributarios aumentaban a un ritmo anual del 11,2%, el impacto redistributivo del sistema fiscal se redujo a mínimos de los últimos seis años. La progresividad del IRPF se debilitó, los impuestos indirectos continuaron minando desproporcionadamente la capacidad económica de los hogares con menos ingresos y el efecto de las prestaciones monetarias sobre la desigualdad se redujo respecto a 2021.
