Este lunes es quizás el día más esperado para el mundo cripto en Europa. Tras cuatro años de negociaciones y tramitaciones, entra en vigor el Reglamento MiCA (Markets in Crypto Assets, por sus siglas en inglés), la primera normativa que pone orden a un sector que, hasta ayer, era un Salvaje Oeste financiero, sin supervisión ni regulación, donde las plataformas operaban según su propio criterio. Una situación que, como cabía esperar, ha dejado con los años un rosario de escándalos indelebles que la industria no quiere repetir. El sector busca limpiar su reputación con la ayuda de esta normativa.
