Estoy de viaje y me informa EL PAÍS del fallecimiento de Isak Andic. Con los ojos empañados al llegar, repaso fotos de tantos años de amistad y complicidad. Decía Séneca longa est vita, si vita est [Larga es la vida, si es vida] y, como en un flash, este es Isak. Una vida plena al servicio de sus ideales, de sus pasiones, de sus amigos y de la sociedad, con su gran obra, Mango, y sus trabajadores y clientes en el centro.

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