Cualquier plato roto se puede recomponer si están todas las piezas y si hay un buen pegamento. Y para la familia Molins, este pegamento siempre ha sido el cemento. La casi centenaria Cementos Molins —la compañía fue fundada en Sant Vicenç dels Horts en 1928 por Joaquim Molins Figueras junto con su padre, el patriarca Joan Molins Parera, que ya llevaba tres décadas dedicado a la fabricación de materiales de construcción— es una máquina de hacer dinero: por cada euro que ingresa, 11 céntimos se transforman en beneficio neto. Y en una empresa familiar, a la que se van sumando generaciones e intereses, un pegamento como este es imprescindible.
