Hace 80 años, Antonio Gallardo Carrera decidió fundar en Barcelona, en plena autarquía, los laboratorios Almirall mientras trabajaba en Air France. A la nueva empresa le puso el nombre de su director farmacéutico, pero los Gallardo han guardado durante todas estas décadas como un tesoro la propiedad de esta histórica compañía farmacéutica. Actualmente las diferentes ramas de la familia ostentan el 60% de las acciones, y el resto cotizan en Bolsa. Tras una etapa de grandes dificultades, Almirall ha enderezado el rumbo con la inversión y la especialización en la dermatología médica. Ahora fía a un nuevo fármaco, Ebglyss, sus previsiones de crecimiento exponencial.

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