La tensión política en Francia sube de tono. Aunque la agencia de calificación S&P decidió mantener sin cambios la nota en AA-/A-1 con perspectiva estable, las amenazas de la ultraderecha con hacer caer el ya frágil gobierno de Michel Barnier elevan la presión sobre la deuda gala. Desde que la semana pasada la prima de riesgo francesa alcanzara niveles desconocidos desde la crisis de deuda, los inversores han acelerado la venta de activos franceses, y en las primeras horas de negociación el diferencial entre la deuda francesa y alemana a 10 años ha rozado los 90 puntos básicos. Superado este primer momento, la prima de riesgo se relaja hasta el entorno de los 84 puntos, empatada con la de Grecia y por encima de los 72 puntos básicos de la española. Las turbulencias que azotan a Francia se están dejando sentir también en el euro, que ha llegado a caer un 0,8% y ha vuelto a deslizarse por debajo de los 1,05 dólares, mientras el CAC, índice de referencia de la Bolsa de París, baja el 0,49%. En una jornada en la que el sector bancario europeo limita la caída al 0,3%, los tres principales bancos franceses cotizados registran recortes cercanos al 1%. Société Générale se deja un 1,6%; BNP Paribas, un 0,6% y Crédit Agricole, un 1,1%.
