Las películas Acción civil, Erin Brockovich o En tierra de hombres, basadas en hechos reales, muestran el valor de las demandas colectivas ante graves injusticias, de imposible defensa individual para personas sin información y recursos. Tratan historias heroicas de abogados y activistas en defensa de la salud, el medio ambiente o el derecho de las mujeres. Las demandas colectivas son un instrumento fundamental en la era de las grandes corporaciones. Permiten unificar las reclamaciones de los afectados y ahorrar mucho dinero al Estado.
