En 2024 hemos asistido a una relajación de los precios de la electricidad que ha suavizado la tensión registrada en los años 2021 y 2022 con el estallido de la guerra de Ucrania. Este entorno, además de apoyar una moderación de las presiones inflacionistas, ha supuesto un refuerzo para las empresas a la hora de buscar estabilidad en las condiciones de suministro de un recurso estratégico.
