Cedan o no los europeos a la guerra cultural y se preocupen menos por frenar el cambio climático, este verano abrasador ha dejado claro que deberían gastar mucho más dinero en adaptarse a él. Un aumento de las temperaturas de 0,6 grados por década convierte a Europa en el continente que más rápido se calienta del planeta y, sin embargo, solo el 23% de sus hogares tiene aire acondicionado, frente al 90% en Estados Unidos. Cerrar esa brecha de preparación puede costar mucho más de lo que los responsables políticos han presupuestado.
