La revisión al alza del IPC de julio es un recordatorio de que la guerra de Irán sigue ejerciendo una enorme presión sobre los precios. El INE ha fijado la inflación en el 3,6%, una décima por encima de lo anticipado inicialmente, y destaca la aportación determinante de los componentes energéticos a la evolución del indicador. Al punto de que la fuerte subida interanual que experimenta el gasóleo en julio, más de un 15%, obliga a subir de nuevo la ayuda sobre este tipo de combustible hasta los 20 céntimos por litro. Es una posibilidad que contemplaba el decreto de ayudas para paliar los efectos del conflicto en Oriente Próximo. En condiciones normales, el descuento de 15 céntimos por litro que se aplicó en julio a gasolina y gasóleo en el impuesto sobre hidrocarburos debía dar paso a un descuento de 10 céntimos en agosto (como sucedió) y de cinco céntimos en septiembre. Pero eso no pasará con el diésel, de la misma manera que otros combustibles de uso intensivo por parte de determinados sectores profesionales también se beneficiarán de ayudas superiores a las inicialmente anticipadas.
