Christine Lagarde, presidenta del BCE, afirmó el pasado julio que la última subida de tipos no ha sido “preventiva”, sino que estaba respaldada por las proyecciones macroeconómicas del BCE y resultaba adecuada en todos los escenarios considerados por la institución. No creía que la inflación retornara al 2% hasta finales de 2027, y, si no hubieran subido los tipos, superaría el 2% incluso en 2028. Efectivamente no fue preventiva, sino correctiva y condicionada por errores recientes del BCE.
