Si nadie lo remedia, España volverá de las vacaciones con una huelga médica indefinida. Sería fácil interpretar el conflicto como otro capítulo en la larga discusión sobre salarios, plantillas o financiación. Y, sin duda, esos debates importan. Pero quizá la huelga sea otra cosa. Quizá sea el síntoma visible de un problema mucho más profundo: el de unos sistemas sanitarios que fueron extraordinariamente eficaces para resolver los problemas del siglo XX y que hoy intentan responder, con la misma organización, a los desafíos del siglo XXI.
