La UE prepara una norma para favorecer a las empresas europeas en las compras públicas, siguiendo una tendencia que ya habían iniciado EE. UU., China, India, Canadá o Australia. La justificación es la seguridad económica y la rivalidad geopolítica. Europa fue probablemente la última gran defensora del orden comercial liberal. Mientras EE. UU. y China utilizaban el comercio como un instrumento de poder, Bruselas seguía defendiendo un sistema basado en normas comunes.
