La inteligencia artificial modificable tiene un nuevo argumento de venta. Los grandes modelos de lenguaje que los usuarios pueden descargar, alterar y ejecutar en su propia infraestructura ya prometen un coste por token inferior al de alquilar tecnología propietaria a laboratorios punteros como OpenAI o Anthropic. Las restricciones temporales impuestas por la Administración Trump a Fable, el modelo de Anthropic, dan a empresas y gobiernos un motivo más para buscar alternativas. Los llamados modelos de pesos abiertos ofrecen una cobertura imperfecta.

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