En la crisis del estrecho de Ormuz de 2026, China es un factor importante, pero sobre todo por lo que no ha hecho. Desde que estalló la guerra en Oriente Próximo en febrero, el mayor importador de crudo del mundo ha recortado drásticamente sus compras en el exterior, con lo que ha dejado los precios del petróleo muy por debajo de lo que podrían haber sido. Mientras la inestabilidad en el Golfo volvió a empujar el brent hacia los 100 dólares por barril (aunque luego retrocedió tras el acercamiento de posturas entre EE UU e Irán), la pregunta clave es si se mantendrá el discreto papel de Pekín.
