La economía estadounidense sigue mostrando un sólido dinamismo. Este año, en BBVA Research estimamos que el crecimiento será de 2,4%, en línea con el 2,3% pronosticado por el Fondo Monetario Internacional. En gran medida, esto se explica por el bum de la inversión en inteligencia artificial (IA), pero además juegan un papel importante la política fiscal expansiva y el aumento en la productividad de los últimos cinco años. Aun así, es pronto para afirmar si la mayor productividad se debe mayoritariamente a la adopción de la IA o a cambios estructurales que trajo la pandemia —como la mayor digitalización y el trabajo a distancia—.
