
Para hablar del nuevo director ejecutivo y presidente de Heineken es interesante fijarse en el espacio negativo, en lo que no es. Rafael Oliveira (Río de Janeiro, Brasil, 51 años) no es neerlandés, no viene del mundo del lúpulo o del alcohol y no ha subido a la planta más alta de la segunda cervecera más grande del mundo por la escalera interior. Rafael Oliveira es un forastero, el primero en dirigirla en sus más de 150 años de historia después de que las plegarias de más de un accionista hayan sido escuchadas.
