La incapacidad del Gobierno para aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado está alterando el funcionamiento de algunos de los instrumentos básicos de la política fiscal. Entre ellos, el del Fondo de Contingencia, concebido por la Ley General Presupuestaria para atender gastos imprevistos y no discrecionales, pero que en la práctica se ha convertido en una vía para financiar partidas ordinarias que no encuentran encaje en unas cuentas prorrogadas desde hace tres ejercicios.
