“Este es el sector de la felicidad. Un sector muy guay”, reconoce Ricardo Fernández Flores, consejero delegado de Destinia. Madrileño nacido en 1984 llegó a la agencia de viajes digital por casualidad. Era abogado que asesoraba a la compañía y un cúmulo de “catastróficas desdichas” le llevaron a ella para introducirse en el negocio traveltech, en el que ahora tanto disfruta. Fernández es un ejecutivo sin pelos en la lengua. Este año su empresa superará los 300 millones de euros de facturación, un máximo que también se verá en los beneficios. “Siempre hemos ganado dinero”, dice.
