El Gobierno quiere abrir una nueva fase de diálogo con la patronal y los sindicatos para estudiar nuevas medidas anticrisis que diluyan, o al menos minimicen, el impacto económico de la crisis en Oriente Próximo. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán a finales de febrero y la posterior respuesta de Teherán, el conflicto mantiene el estrecho de Ormuz bloqueado, pese al acercamiento de posturas de este fin de semana. La situación continúa presionando los mercados internacionales del petróleo y del gas, y el Ejecutivo sigue de cerca el posible efecto sobre la inflación y sobre los costes energéticos de hogares y empresas, con la idea de responder durante el tiempo que sea necesario para evitar que el índice de precios al consumo (IPC) se dispare.
