El sucesor de Keir Starmer y los mercados de deuda podrían aprender a convivir. Los fuertes rumores sobre la salida del primer ministro británico han elevado la rentabilidad del bono a 10 años por encima del 5% –su nivel más alto desde 2008– ante el temor de un giro a la izquierda. No obstante, un festín de gasto ilimitado no parece necesario ni probable.

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