
El conflicto en Oriente Próximo ha desatado el precio del petróleo, como ya pasó con la invasión de Ucrania, y, aunque tenemos un vicepresidente primero y ministro de Economía diferente (Carlos Cuerpo ha sustituido a Nadia Calviño), vuelven las mismas recetas ideológicas: un impuesto especial a las energéticas. De los bancos aún no han dicho nada, porque sigue vigente una tasa especial y el BCE ha aplazado la subida de los tipos de interés hasta junio, en espera de que antes acabe la guerra y comience la retirada de la marea inflacionista.
