Las instituciones del mercado laboral son fundamentales para crear mejores empleos. A la vez que protegen a los trabajadores, favorecen un funcionamiento más eficiente de ese mercado. Desde la perspectiva de la economía en su conjunto, determinan tanto la distribución de la renta como el tipo de crecimiento económico. Una correcta regulación del mercado de trabajo no solo afecta positivamente al empleo, sino que contribuye a moldear la estructura productiva y, en general, el bienestar social.
