Hace algunas semanas, un ataque del hedge fund británico Kintbury Capital hacía saltar las alarmas (una vez más) en Grifols por las ventas en corto. Apostar por que un valor vaya a caer en Bolsa y ganar con ello dinero es una práctica aceptada y regulada en el mercado, pero hay que reconocer que no tiene la mejor fama. En momentos de volatilidad, como el actual, las posiciones cortas o bajistas se han convertido en una práctica que puede reportar grandes alegrías y es inversamente proporcional al disgusto que soportan las compañías que se ven acosadas.
