El año ha comenzado con un tipo de operación que no se intuía y de las que hay pocos precedentes. No hace un mes que se anunciaron las negociaciones que deberían llevar a la integración de la empresa catalana de cosmética y perfumes Puig con la norteamericana Estée Lauder y ya se ha dado a conocer la fusión de la teleco alemana Deutsche Telekom y la estadounidense T-Mobile. Es curioso que estos movimientos empresariales se produzcan en un contexto en el que Donald Trump se quiere divorciar de Europa, planteamiento que podría llevar hasta a la OTAN.
