Durante muchos años, las infraestructuras gubernamentales fueron percibidas como fortalezas digitales. Sistemas robustos, perímetros bien definidos y una aparente distancia respecto al cibercrimen más oportunista. Pero eso ha pasado a la historia.
Durante muchos años, las infraestructuras gubernamentales fueron percibidas como fortalezas digitales. Sistemas robustos, perímetros bien definidos y una aparente distancia respecto al cibercrimen más oportunista. Pero eso ha pasado a la historia.