¿Cómo respondemos los europeos a esta nueva crisis, la de Irán? ¿Como los caballos, cabalgando? ¿O reculando como los cangrejos? La Comisión pespuntea un plan de respuesta. Con medidas sensatas, sobre todo de ahorro energético, pues los efectos de lo de Irán pueden prolongarse. El interrogante estriba en si se quedará o no entre lo obvio y la nada.
