El modo binario que adoptan los mercados para cotizar los acontecimientos de la guerra de Irán no admite tonos grises ni áreas de incertidumbre, o los admite a su manera. Si algo caracteriza la situación sobre el terreno es, precisamente, la falta de visibilidad, las contradicciones y la incertidumbre máxima. La cotización del Ibex, a un paso de los niveles previos a la guerra, sugiere que el alto el fuego se da por bueno. La cotización del brent, un 35% por encima, indica una notable prima de riesgo geopolítico, por más que el cierre de Ormuz ha sido durante varias décadas el peor de los escenarios para cualquier analista de materias primas.
