Los gobiernos que quieran ya pueden gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas impulsados por la guerra de Oriente Próximo y la subida de precios. “Nada impide a los Estados miembros aplicar este impuesto”, ha subrayado Valdis Dombrovskis, comisario de Economía y Finanzas, en el Parlamento Europeo este jueves. Respondía a la petición de varios gobiernos, entre ellos el español, a Bruselas para que contemple esta medida en el abanico de opciones de respuesta que prepara el Ejecutivo de la UE desde hace semanas y no acaba de ver la luz. Lo que no contempla por ahora la Comisión es suspender las reglas fiscales que darían margen a los Gobiernos para recurrir al gasto público sin temor a sanciones por un déficit excesivo.

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