Pesimista, pragmática y, sobre todo, preocupada por las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo. “Incluso nuestro escenario más optimista contempla una revisión a la baja del crecimiento global. ¿Por qué? Debido a los importantes daños en la infraestructura [energética], las interrupciones en el suministro, la pérdida de confianza y otros efectos negativos”. Así de rotunda se ha mostrado Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), durante el discurso de apertura de la asamblea de primavera de la institución, que se celebra la próxima semana.
