En este siglo, los españoles hemos triplicado el consumo de antidepresivos por habitante y duplicado el de ansiolíticos, según el CIS. Ello explicaría que el 80% declaremos sentirnos felices en nuestra vida cotidiana (después de ingerir las pastillas), cuando, según el Edelman Trust Barómetro, un 67% declaramos sentirnos descontentos con el entorno (antes de tomarlas), entre otras cosas, porque “el sistema favorece a los ricos”, que se están haciendo cada vez más ricos.
