
La intervención del Gobierno ha cortado de raíz la escalada de los carburantes en España. No solo eso, los ha hecho recular. Aunque los combustibles todavía están más caros que antes del comienzo de la guerra en Irán en cuatro de cada cinco gasolineras, la rebaja de impuestos del Ejecutivo ha propiciado que por primera vez desde que estalló el conflicto el Boletín Petrolero de la UE recoja un abaratamiento en las estaciones de servicio: el litro de gasolina se paga de media a 1,557 euros —17 céntimos menos—, y el de diésel, a 1,777 euros, 11 céntimos abajo respecto a la semana anterior, cuando ya se notó parcialmente el efecto del recorte de impuestos.
