En el mundo de la inversión en renta variable, por lo general conviene ser optimista. Al fin y al cabo, los precios de las acciones tienen un potencial alcista teóricamente ilimitado y han demostrado su resistencia ante los reveses recientes, como los aranceles. Pero, tras la guerra con Irán y la crisis energética asociada, la optimista actitud de los inversores en renta variable corre el riesgo de parecer ingenua. La apuesta implícita es que la crisis actual será pasajera y tendrá repercusiones económicas mínimas. Cualquier cosa peor podría provocar una venta masiva aún mayor.

Seguir leyendo

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *