Europa ya siente los efectos de la guerra en Oriente Próximo, y cruza los dedos para que no se cumplan los peores presagios. El viernes el Banco de España lo puso negro sobre blanco: su escenario central de previsiones no es catastrófico, incluso eleva una décima respecto a la estimación anterior el crecimiento de este año, hasta el 2,3%, gracias al plan de respuesta a la crisis. Pero este no evitará una inflación que, en promedio, rondará el 3% en 2025. Es la misma cifra que anticipó la OCDE un día antes. El supervisor español avisa, eso sí, que a poco que la ofensiva contra Irán se prolongue, los precios se encarecerán un 3,9%. Y en un escenario catastrófico, con el Brent a 145 dólares, la inflación media rozará el 6%.
