La guerra de Irán ha pillado a los inversores con las ideas agotadas en cuanto a buscar refugio ante la incertidumbre. El oro está en máximos, como también las Bolsas de muchos países, incluido Wall Street, aunque esta haya flojeado un poco desde octubre. Las estrategias de diversificación del último año, dirigidas a los metales, preciosos y pesados, y a mercados de países un tanto ignorados anteriormente, como el español, han hecho que las valoraciones estén en su mayoría caras, aunque haya títulos concretos que hayan esquivado a los cazadores de oportunidades. Eso ha hecho que en general hayan perdido un poco de fuelle, a medida que los inversores más prudentes han materializado sus beneficios.
