Los engranajes de los relojes que habitan las paredes de la Comisión Europea tienden a moverse al ralentí. La burocracia europea ralentiza la velocidad de cualquier avance que se quiera impulsar y es en momentos de crisis cuando se hace más notorio, en especial frente a una Administración estadounidense que se mueve a golpe de decreto. Los países del euro tienen en sus manos desde 2024 las recetas de Draghi y Letta para impulsar la competitividad de la economía europea, pero hasta el momento han sido escasos los avances.
