La guerra es el momento de los déficits; la paz es el momento de pagar las facturas. Por desgracia, la Casa Blanca lleva varios años gastando como si estuviera en guerra. Ahora que Donald Trump ha atacado Irán, hay poco margen fiscal para pagar las armas y suavizar los efectos de las interrupciones en la cadena de suministro. La sentencia del Tribunal Supremo sobre los aranceles, y el impacto de los tipos en la carga de la deuda se suman a los ingredientes de una espiral de deuda soberana que las autoridades harían bien en no ignorar.
