El último ejemplo de impaciencia laboral en el fútbol es Xabi Alonso. El extécnico del Real Madrid fue despedido días después de perder la Supercopa contra el Barcelona. Pero el mundo del fútbol no es único a la hora de exigir resultados rápidos. En el ámbito empresarial pasa cada vez más a menudo. “Esta industria es una trituradora de carne”. La frase, de camino al barrio madrileño de Chamberí, cerca de la antigua Embajada británica, es la voz de un exaccionista de una de las grandes firmas, por volumen de activos, de capital riesgo de España. El economista pide no ser citado. Pero cuenta que se han despedido gestores por su “insuficiente” nivel de inglés. Otro experto, el socio principal de un gran bufete de origen británico, con sede en tres continentes, que alcanzó el nivel más alto en la división nacional, narra la realidad desnuda. “El socio pacta con la firma unos ingresos anuales o bien te los imponen. Si un año no llegas, tarjeta amarilla, pasan dos: roja. Entonces o te despiden o hibernas. O sea, nada de bonus ni buenos clientes. Lo habitual es que estés fuera: capitalismo salvaje”. Cuando cobras por hora al cliente —multinacionales o empresas del Ibex 35— entre 800 y 1.000 euros, la gestión está dirigida por la impaciencia y la velocidad. Hoy es socio de otro despacho de menor nivel.
El desafío del tiempo sólido
El tiempo se ha vuelto sólido. Una mercancía más. Un bien o un problema. “En los fondos de inversión que persiguen los beneficios a tres o cinco años no existe la piedad [con el profesional]”, advierte Bárbaras Ramos, socia de la consultora Korn Ferry. Y aquí cada uno se defiende a su manera. “Bastantes altos cargos van a la empresa a hacer el egipcio, es decir, cobrar mucho y decir que sí a todas las ideas de los mandos superiores, y de esta manera pasan sus días”, critica gráficamente Norbert Monfort, profesor de Esade. Aunque esta visión agoniza. “La complejidad legal cada vez resulta mayor. Por lo tanto, requiere mentes nuevas”, reflexiona el jurista Antonio Garrigues Walker. Profesionales para tiempos desafiantes.
