El 2025 acumula más evidencia del impacto del aumento sostenido de temperaturas en el clima, con olas de calor más severas y alteraciones en el régimen de lluvias que contribuyen a agravar la virulencia de incendios o inundaciones, así como la persistencia de las sequías. También se acerca la trigésima COP, en la que, bajo el auspicio de la ONU, la comunidad internacional busca impulsar tanto la descarbonización que frene la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, como la adaptación al cambio climático.
