Las secuelas de la crisis financiera siguen siendo una pesada carga. La más evidente es la montaña de deuda pública que ocasionó. De los 380.000 millones de euros de 2007 pasamos a los más de 1,2 billones en 2019. El coste de su financiación no baja de los 30.000 millones anuales. Más que el gasto conjunto del Gobierno central en Sanidad, Educación e Investigación civil. Otras pérdidas son las sufridas directamente por los particulares atrapados en irregulares operaciones.
