
Con Donald Trump enfilando la Casa Blanca y el mundo en el umbral de una nueva era de incertidumbre, China ha apostado este viernes por lanzar un programa de hasta 10 billones de yuanes (casi 1,3 billones de euros) para canjear la llamada deuda oculta de los gobiernos locales. La medida, aprobada por el comité permanente de la Asamblea Nacional Popular (ANP, el legislativo chino) reunido esta semana, se queda lejos del gran paquete de estímulos fiscales que algunos analistas auguraban (los expertos financieros hablaban de un bazuca), lo que podría derivar en una respuesta fría de los mercados. Tras el anuncio, el yuan ha caído de forma abrupta.
