Cuando una empresa consigue una posición en el sector o sectores en que opera que le permite establecer su estrategia comercial como le viene en gana y sin tener que tomar en consideración las estrategias de sus competidores más directos. Cuando esa misma compañía puede adquirir, sea cual sea el precio, empresas emergentes (y su tecnología de nuevo cuño) para descartar posibles futuros competidores, cabe concluir que la empresa en cuestión goza de una posición dominante de la que es muy fácil abusar. Y es ahí, con el abuso, cuando empiezan los problemas.
