El endurecimiento arancelario que ha impuesto la administración de Estados Unidos para los bienes que llegan desde Europa llena de incertidumbre la rentabilidad comercial de los negocios con Norteamérica, y obliga a las empresas españolas a repensar la conveniencia de dar cumplimiento o no a los envíos comprometidos con sus clientes de la zona. Cada sector afectado busca cuál es la mejor manera para amortiguar el impacto que tiene un encarecimiento del 20%, pero el quebradero de cabeza se multiplica para aquellas compañías que no tienen margen de reacción. Nortoliva, una empresa de Lleida que se dedica a la expedición de aceite de oliva, tiene un envío de producto valorado en casi un millón de euros navegando en barco hacia Estados Unidos. “Veremos si cuando llega nos dicen que no lo quieren porqué es demasiado caro y lo tenemos que traer de vuelta”, señala Jordi Guiu, el gerente del negocio.
