Hace tres años que Pablo Casado (Palencia, 1981) se vio forzado a dejar su puesto de presidente del Partido Popular —el primero elegido en un proceso de primarias tras ganar el pulso a Soraya Sáenz de Santamaría— y poco después, su escaño. Desde entonces, Casado renunció a toda actividad política, decidido a ser, según fuentes de su entorno, “el expolítico perfecto”, y mantuvo un silencio que no ha roto todavía. De hecho, Casado declina con amabilidad, pero con firmeza, todas las ofertas de entrevistas que se le hacen, y las personas cercanas a él o que han compartido con él espacios durante su etapa en la política tampoco quieren hacer declaraciones de manera pública con nombres y apellidos.
