Uno de los grandes e inminentes retos de la Unión Europea es impulsar su competitividad para lograr más seguridad económica y más autonomía estratégica mientras Estados Unidos y Rusia discuten cómo acabar con la guerra abierta en suelo europeo, en Ucrania. Ante ese reto mayúsculo, la Comisión Europea ultima una propuesta a la que llama Pacto para una industria limpia. Un importante abanico de medidas que persiguen un objetivo prioritario: abaratar la energía, una brecha que sitúa en desventaja a las empresas europeas en los mercados mundiales, sin dejar de lado la lucha contra la crisis climática y la meta de la descarbonización, impulsando las inversiones en redes energéticas y tecnologías limpias. Por eso, Bruselas propone a los Estados miembros que se den incentivos fiscales, desgravando inversiones empresariales en tecnología ambiental o reduciendo el IVA que se aplica a la electricidad “al umbral mínimo”, según los borradores de esa iniciativa, a los que ha tenido acceso EL PAIS.

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