Un salto de gigante que sacude el mundo, un Pearl Harbour tecnológico que humilla a Estados Unidos y le obliga a reaccionar. Eso fue el momento Sputnik. El de octubre de 1957, cuando la Unión Soviética puso en vilo a las familias estadounidenses con un bip-bip espacial que sobrevoló sus cabezas durante 22 días. Desde Silicon Valley se ha querido comparar con aquella crisis el logro de la compañía DeepSeek, un chatbot chino igual de inteligente y más barato que los desarrollados en EE UU. Colocó ese mensaje Marc Andreessen, uno de los tecnobillonarios que han aupado a Donald Trump hasta la presidencia, y se ha recogido en numerosos titulares y análisis de la prensa más influyente.

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