El Ministerio de Agricultura activó el viernes el mecanismo de retirada del 12% de la producción de aceite de oliva para este año, con el objetivo de estabilizar los precios y proteger a los productores. Otro sector de la cadena de suministro, el del envasado y el refinado, criticó la medida, que también ha despertado los recelos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. En principio, parece una buena idea combatir la volatilidad del negocio —más en tiempos tan mudables como los actuales—, y guardar parte del aceite excedente para campañas posteriores más escasas —no ha pasado mucho tiempo desde que se disparó el precio de este precioso líquido, entre 2022 y 2024—. Pero también puede haber incentivos perversos para los operadores.
