A Branko Milanovic no le gustan esos campus universitarios en espacios más o menos bucólicos y, sobre todo, lejos de cualquier zona urbana. Cree que los estudiantes, al menos los que se dedican a ciencias sociales como es la economía, deben estar en el centro de las ciudades, “tomar el metro cada día, ver cómo cruza la calle la gente, arriesgar a que les estafen cinco dólares… eso es el mundo real”. Milanovic (Belgrado, 73 años) forma parte de esa estirpe de economistas obsesionados con que la academia no pierda el contacto con la vida real, es uno de los principales referentes internacionales en el estudio de la desigualdad y, durante 20 años, fue economista principal del Banco Mundial. En la actualidad, el investigador serbioestadounidense enseña en la City University of New York (CUNY) y tiene su despacho en el corazón de Manhattan, en pleno bullicio de la Quinta Avenida, que da para varios doctorados de macroeconomía.
