Ante la falta de oferta de vivienda, la necesidad de construir se antoja como un remedio consensuado dentro del sector inmobiliario. Sin embargo, pese a disponer de un diagnóstico claro, la capacidad para ponerle remedio se atasca en el primer paso. Las dificultades burocráticas relacionadas con el tratamiento del suelo ―desde su adjudicación hasta el comienzo (y final) de las obras―, pieza capital para empezar a construir, retienen a empresas y promotores, impidiendo un despegue tan necesario en un momento de crisis como el actual. Para tratar de deshacer ese nudo, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha presentado este jueves un estudio en el que plantea fórmulas para simplificar y coordinar la regulación actual, flexibilizar el planeamiento urbano y agilizar la edificación.
